Los nuevos sectores donde Panamá debe apostar: Logística avanzada y servicios digitales

Para superar el estancamiento y asegurar el futuro económico el país debe trascender el modelo de movimiento de carga básica y convertirse en un nodo de valor agregado y exportación de servicios tecnológicos globales.

El modelo económico que trajo a Panamá hasta aquí ha cumplido su ciclo de gloria. Durante décadas, el país se ha limitado a ser un puente donde las mercancías pasan de un océano a otro cobrando un peaje por el camino. Si bien esto ha generado una riqueza sin precedentes, diversas investigaciones de centros de pensamiento global, incluyendo estudios de la Universidad de Harvard, confirman que el futuro de la nación depende de su capacidad para sofisticar su oferta.

Panamá no puede seguir siendo solo el lugar por donde pasan las cosas, sino que debe convertirse en el lugar donde las cosas se transforman y se gestionan digitalmente.

Hacia la logística de valor agregado

La logística avanzada representa el primer gran salto necesario. Actualmente gran parte de la carga que llega a los puertos panameños se va tal cual llegó. La apuesta ganadora consiste en desarrollar centros de manufactura ligera y ensamblaje dentro de las zonas económicas especiales. Esto implica que una pieza producida en Asia llegue a Panamá, se ensamble con otra parte de la región y se distribuya a su destino final con una etiqueta que diga producido o terminado en Panamá.

Este cambio requiere una integración profunda de tecnologías como el internet de las cosas y el análisis de grandes datos para optimizar las cadenas de suministro globales. Los diagnósticos técnicos destacan que Panamá tiene la infraestructura física pero le falta la capa de servicios tecnológicos que permita a las empresas gestionar sus inventarios globales desde aquí.

La logística avanzada no es solo mover cajas, sino manejar la información que mueve esas cajas. Si logramos capturar solo una pequeña fracción del valor agregado de los millones de contenedores que cruzan el Canal, el impacto en el PIB sería masivo.

La exportación de servicios digitales y el hub de datos

El segundo pilar fundamental son los servicios digitales. Panamá tiene una ventaja competitiva única que suele pasar desapercibida, la convergencia de cables de fibra óptica submarinos que nos conectan con el resto del mundo.

Esta infraestructura nos posiciona naturalmente para ser el centro de datos de la región; sin embargo, ser un hotel para servidores no es suficiente. El verdadero negocio está en la creación y exportación de servicios de software, ciberseguridad y servicios en la nube.

La apuesta por los servicios digitales tiene la ventaja de ser un sector transable, lo que significa que vendemos servicios al mundo y traemos dólares frescos a la economía. A diferencia de un restaurante o un centro comercial que dependen del consumo interno, una empresa de software panameña puede facturar millones en mercados internacionales desde una oficina en la Ciudad de Panamá.

Los expertos subrayan la necesidad de incentivar el ecosistema de startups y empresas tecnológicas para diversificar una canasta de exportaciones que históricamente ha dependido del Canal y de materias primas.

El reto de la complejidad económica

Para apostar por estos sectores, Panamá debe elevar su complejidad económica. Esto significa que el país debe ser capaz de hacer cosas que otros no saben hacer. La logística avanzada y los servicios digitales requieren un entorno legal y migratorio que facilite la llegada de empresas disruptivas.

No se trata solo de dar beneficios fiscales, sino de crear un ambiente donde la innovación sea la norma y no la excepción.

La digitalización de la administración pública es un paso previo indispensable. Un país que aspira a ser un hub tecnológico no puede pedir sellos físicos y trámites presenciales para abrir una empresa. La eficiencia operativa del Estado debe estar a la altura de la eficiencia que exigen los sectores de vanguardia.

La apuesta por lo digital permitiría además una mayor transparencia y reduciría los costos operativos para las pequeñas y medianas empresas que quieren integrarse a la cadena global de valor.

El camino hacia el año 2030

El futuro económico de Panamá se jugará en la capacidad de su gente para dominar estas nuevas industrias. La logística avanzada y los servicios digitales son sectores que pagan los mejores salarios y tienen la mayor capacidad de crecimiento a largo plazo.

Sin embargo, no son sectores que se desarrollan por accidente. Requieren una visión de Estado compartida entre el sector público, la academia y la empresa privada.

Panamá tiene la ubicación, tiene los cables de fibra óptica y tiene el capital. Lo que necesita ahora es la voluntad política de cambiar las reglas del juego para dejar de ser un país de paso y convertirse en un país de creación.

Las investigaciones académicas nos dejaron la hoja de ruta y la realidad global nos está dando el empujón necesario. Es el momento de dejar atrás el conformismo de la renta del Canal y lanzarse a conquistar los mercados del conocimiento.

Solo así garantizaremos que la prosperidad de Panamá sea sostenible y que los empleos del futuro sean ocupados por panameños altamente productivos y bien remunerados.