Hay datos confirman que la mano de obra extranjera sube el salario de los panameños
En las mesas de café y redes sociales se repite un mantra constante donde se afirma que los de afuera vienen a quitar oportunidades; sin embargo, la evidencia económica acumulada en la última década apunta en otra dirección.
Una investigación liderada por el economista Ricardo Hausmann estableció una premisa que hoy, ante los retos económicos de 2025, cobra más vigencia que nunca. El informe sostiene que en localidades donde hay un mayor influjo de inmigrantes calificados, la productividad de los trabajadores locales aumenta.
No es una opinión política, sino matemática. El análisis aisló variables para demostrar que cuando un panameño trabaja junto a un extranjero con alta especialización, su propio rendimiento y su salario tienden a subir gracias a la transferencia de capacidades.
La vigencia del Know How Tácito
El fenómeno se explica a través del conocimiento tácito. Hay habilidades que se aprenden en la universidad, pero existen otras como cerrar una venta internacional compleja, optimizar una línea de logística global o liderar equipos de tecnología que solo se aprenden haciendo.
Zonas como Panamá Pacífico o Ciudad del Saber funcionan como grúas que importan conocimiento. Estos lugares atraen a profesionales que ya poseen esa experiencia de mercados más maduros. Al ponerlos a trabajar junto al talento panameño, ocurre una transferencia de conocimiento invisible donde el local absorbe esas técnicas y su valor de mercado sube. En un contexto donde Panamá busca nuevos motores de crecimiento tras el cierre de la mina, esta transferencia es el único camino real hacia salarios más altos.
La brecha salarial como premio al talento
Los datos del estudio de Harvard identificaron que en zonas de alta tecnología la prima salarial puede superar el 60% respecto al promedio provincial. Esto se debe a la densidad de talento. Lejos de empobrecer al local, esta concentración de cerebros crea un ecosistema de ingresos elevados que beneficia a todos los que participan en él. La clave no es proteger puestos de baja productividad, sino importar el talento que crea industrias de alto valor.
La paradoja de Colón en 2025
La contracara de este modelo es la Zona Libre de Colón. A pesar de mover miles de millones de dólares, la riqueza se ha quedado históricamente encerrada en un modelo de reexportación simple. Las cifras oficiales de octubre 2024 confirman que la paradoja analizada por Harvard sigue viva, pues Colón mantiene una tasa de desempleo del 10.3%, una de las más altas del país.
Esto demuestra que tener una zona franca basada solo en mover mercancía no basta, ya que se necesita la transferencia de conocimiento y el factor humano para que la riqueza logre permear a la sociedad circundante.
Cerrar la puerta es empobrecernos
La evidencia sugiere que las políticas migratorias excesivamente restrictivas y burocráticas funcionan como un freno de mano para la economía panameña. Aunque las encuestas de percepción actuales muestran que gran parte de la ciudadanía ve la migración como un problema, la data económica cuenta una historia distinta.
Si Panamá quiere dejar de competir solo por posición geográfica y empezar a competir por innovación, la hoja de ruta de los expertos sigue siendo la respuesta, pues necesitamos importar más cerebros y no menos. Los inmigrantes calificados no vienen a repartirse el pastel existente, sino que traen la receta para hacerlo más grande.