¿Qué son los Operadores Móviles Virtuales y por qué podrían abaratar tu plan de celular?
Cuando uno paga la factura de celular en Panamá, el dinero va a parar a una empresa que no solo vende el servicio sino que también instaló y mantiene las antenas, los cables de fibra, los centros de datos y toda la infraestructura que hace posible la llamada o la conexión a internet.
Esa integración entre quien posee la red y quien atiende al cliente es el modelo que han seguido los operadores que han operado en el país. Pero existe otro modelo, que ya funciona en decenas de países del mundo, en el que una empresa puede ofrecer servicio de telefonía móvil sin haber instalado ni una sola antena, los Operadores Móviles Virtuales, conocidos por sus siglas OMV.
Un OMV es una empresa que compra capacidad de red al por mayor a un operador que sí tiene infraestructura propia y luego la revende a usuarios finales bajo su propia marca y con sus propias tarifas. El usuario tiene una SIM, hace llamadas, usa datos y recibe una factura, exactamente igual que con cualquier operador tradicional, con la diferencia de que la red física que sostiene esa comunicación pertenece a otro operador.
Esta separación entre quien posee la infraestructura y quien atiende al cliente es lo que permite que entren al mercado empresas más pequeñas bajo la modalidad OMV, sin necesidad de invertir cientos de millones de dólares en torres y equipos, y que compitan ofreciendo planes o servicios más especializados para determinados segmentos de usuarios.
La experiencia internacional muestra que en mercados donde los OMVs operan con respaldo regulatorio adecuado, los precios de los servicios móviles tienden a bajar y la oferta se diversifica. En España, operadores como Pepephone o Digi entraron como OMVs y forzaron a los grandes operadores a revisar sus tarifas para mantenerse competitivos.
En México, la entrada de OMVs contribuyó a ampliar la oferta en segmentos que los grandes operadores atendían con menor dedicación, como usuarios de bajo consumo o comunidades con necesidades de conectividad específicas.
En todos esos casos, el requisito común fue que existiera una regulación que obligara a los operadores de red a ceder capacidad a los nuevos entrantes en condiciones razonables, algo que en Panamá todavía no existe.