Más competencia, menos concentración: los tipos de OMV que podrían llegar a Panamá
Hace pocos días la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (ACODECO) recomendó a la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) evaluar la figura de los Operadores Móviles Virtuales (OMVs), como alternativa para fomentar la competencia en el servicio de telefonía móvil celular.
Si bien esta alternativa ha sido visto por muchos como positiva, es oportuno desarrollar el tema ya que no todos los Operadores Móviles Virtuales son iguales ni funcionan de la misma manera, aunque al usuario final esa diferencia pueda parecer irrelevante. Entender los distintos tipos de OMV que pueden existir ayuda a comprender qué clase de competencia podría surgir en Panamá y qué beneficios concretos podría esperar el consumidor de cada uno de ellos.
El modelo más sencillo es el del revendedor, una empresa que compra minutos y datos en bloque a un operador de red (Tigo/Más Móvil) y los comercializa bajo su propia marca, generalmente a través de canales de distribución propios como tiendas, supermercados o plataformas en línea.
Este tipo de OMV tiene la ventaja de que puede lanzarse al mercado rápidamente y con inversión reducida, lo que facilita que empresas de sectores ajenos a las telecomunicaciones, como un banco, una cadena de retail o una cooperativa, agreguen conectividad móvil a su propuesta de valor sin convertirse en operadores de telecomunicaciones en el sentido técnico completo. La desventaja es que tienen poco control sobre la calidad de la red y escasa flexibilidad para diseñar productos muy diferenciados.
En el otro extremo están los OMVs que operan con mayor independencia técnica, gestionando sus propios sistemas de facturación y registros de abonados y en algunos casos hasta su propia numeración. Estos operadores pueden diseñar tarifas muy específicas, como planes para comunidades migrantes con llamadas internacionales a bajo costo, servicios de datos para empresas con garantías de calidad o conectividad para dispositivos del internet de las cosas.
Entre ambos extremos existe un rango de modelos intermedios que combinan distintos grados de infraestructura propia con distintos grados de dependencia del operador de red o "anfitrión", y que en la práctica representan la mayoría de los OMVs que operan con éxito en mercados maduros.
Para Panamá, considerando que el mercado es relativamente pequeño y que solo hay dos operadores con red propia, los modelos más viables de entrada serían los intermedios o los revendedores, que requieren menos inversión inicial y pueden apoyarse en la infraestructura ya instalada de los operadores existentes. Sin embargo, esa viabilidad depende directamente de la intervención regulatoria y que los operadores establecidos estén dispuestos a ceder capacidad en condiciones razonables.