Christiansen cumple y Panamá se clasifica a su segunda Copa Mundial de Fútbol

La selección de Panamá se clasificó este martes (18.11.2025) de manera directa a la Copa Mundial de la FIFA 2026, obteniendo el pase al que será apenas el segundo Mundial de su historia. El conjunto canalero selló su boleto con una contundente victoria 3-0 sobre El Salvador en un Estadio Rommel Fernández Gutiérrez lleno a reventar. Este triunfo, logrado en la última jornada de la eliminatoria de la Concacaf, desató la euforia de la afición panameña y confirmó oficialmente la presencia de Panamá en la próxima cita mundialista.

Un triunfo clave en la última fecha

Panamá necesitaba ganar y esperar una ayuda externa, y así sucedió. Los dirigidos por Thomas Christiansen hicieron su parte derrotando con autoridad a El Salvador en casa. César Blackman abrió el marcador al minuto 17 con un potente remate cruzado, aprovechando un balón suelto en el área. Justo antes del descanso, al 45+2’, el defensor Eric Davis amplió la ventaja por medio de un penalti perfectamente ejecutado, poniendo el 2-0 que encarrilaba la clasificación. Ya en la recta final, al minuto 84, el extremo José Luis Rodríguez ingresó desde el banquillo para anotar el 3-0 definitivo con un zurdazo, desatando la celebración anticipada en las gradas del Rommel Fernández.

Mientras tanto, la mirada de todos estaba puesta en Ciudad de Guatemala, donde se jugaba el otro partido decisivo del Grupo A. Panamá y Surinam habían llegado a esta última fecha igualados en 9 puntos, peleando mano a mano el boleto directo. Los panameños necesitaban que Surinam no ganara su duelo. Finalmente, la selección de Guatemala, dirigida por el técnico Luis Fernando “Flaco” Tena, venció 3-1 a Surinam en el Estadio El Trébol. Esa combinación de resultados (triunfo panameño y derrota surinamesa) permitió a Panamá apoderarse del primer lugar de su grupo y asegurar su clasificación sin depender de los criterios de desempate.

Campaña invicta y números de la eliminatoria

Con el resultado de la fecha final, Panamá culminó la ronda final de las eliminatorias de Concacaf de forma invicta. Sumó 12 puntos en 6 partidos, producto de 3 victorias y 3 empates, para terminar como líder del Grupo A por encima de sus rivales. En esta fase anotó 9 goles y recibió 4, reflejando un equilibrio entre su poder ofensivo y solidez defensiva. La tabla final del Grupo A quedó encabezada por Panamá (12 pts), seguido de Surinam (9 pts, que deberá jugar un repechaje intercontinental), Guatemala (8) y El Salvador (3). 

Thomas Christiansen, el artífice desde el banquillo

El entrenador español Thomas Christiansen ha sido una pieza clave en este logro histórico. Asumió la dirección técnica de Panamá en 2020 y en su primer intentó falló en la clasificación a Catar 2022, sin embargo, hoy ve recompensado su proceso con el boleto mundialista.

Bajo el mando de Christiansen, la selección mostró un estilo de juego ordenado y competitivo, buscando ser protagonista en cada partido. El entrenador apostó por una mezcla de veteranos experimentados y a una nueva generación de talentos.

No todo el camino fue sencillo para el técnico, ya que durante la eliminatoria enfrentó críticas desde ciertos sectores de la prensa y la afición por algunas decisiones tácticas y de convocatoria. Por ejemplo, en la antesala de los partidos finales dejó fuera de la lista al delantero Eduardo Guerrero, quien atravesaba un buen momento en su club, lo que generó polémica mediática. También se le reprochó la falta de victorias como local en el inicio de la fase final, luego de empates ajustados (incluido un 1-1 agónico ante Surinam con gol in extremis de Ismael Díaz). Christiansen reconoció públicamente su descontento por la falta de contundencia ofensiva en aquellos encuentros y admitió que “pesa la presión de jugar en casa”, pero nunca renunció a su idea de juego ni a sus convicciones.

Lejos de doblegarse, el estratega mantuvo la calma y ajustó lo necesario para encauzar al equipo rumbo al objetivo. “Soy humano y cometo errores, pero confío plenamente en mis jugadores”, había señalado en medio de las dudas. Al final, los resultados le dieron la razón, Panamá ganó partidos cruciales en la recta final, confirmando el éxito del proceso liderado por Christiansen.

El técnico, de origen hispano-danés, se convirtió así en el segundo entrenador en llevar a Panamá a un Mundial, igualando la gesta lograda por el colombiano Hernán “Bolillo” Gómez en la eliminatoria anterior a Rusia 2018.

Tras el pitazo final ante El Salvador, Christiansen no pudo contener la emoción. Se le vio con lágrimas en los ojos mientras sus jugadores lo alzaban en hombros sobre el césped del Rommel Fernández, en medio de la ovación del público. Visiblemente conmovido, el entrenador de 52 años destacó el “gran sacrificio” realizado tanto por sus futbolistas como por su cuerpo técnico durante estos años.

“A pesar de estar lejos de nuestras familias, amamos lo que hacemos, y ese esfuerzo ha sido recompensado con la clasificación”, declaró Christiansen ante los micrófonos, con la voz entrecortada, aludiendo a las dificultades superadas en el proceso. 

Fiesta nacional y reacciones al logro

La alegría por la clasificación se extendió rápidamente más allá de la cancha. Apenas confirmado el pase mundialista, los jugadores panameños celebraron dando la vuelta olímpica al estadio, ondeando la bandera tricolor y vistiendo camisetas con la frase “¡Nos fuimos al mundial!”. Muchos se hincaron en el césped para una oración colectiva de agradecimiento, mientras en las gradas la marea roja coreaba cánticos de orgullo. 

La clasificación fue valorada por el presidente de la República, José Raúl Mulino, quien se pronunció en sus redes sociales felicitando a la selección y dando un guiño de complicidad a la afición. “¡Celebremos en paz, todos unidos! Si mañana alguien llega tarde a trabajar lo entendemos; es un patriota que festejó hasta tarde el orgullo de ser panameño”, publicó el mandatario, dejando entrever cierta flexibilidad para los trasnochados por la fiesta futbolera. “El orgullo nacional permite esa flexibilidad. ¡Viva Panamá, viva la Sele!”, concluyó Mulino.

Rumbo a su segundo Mundial, tras la hazaña de 2018

Con este logro, Panamá inscribe nuevamente su nombre en la lista de selecciones mundialistas. La de 2026 será apenas la segunda participación de la Marea Roja en una Copa del Mundo. Su debut absoluto se dio en Rusia 2018, un hito inolvidable para el fútbol panameño. En aquella ocasión, bajo la dirección del técnico “Bolillo” Gómez, el equipo canalero batalló con orgullo aunque terminó eliminado en fase de grupos tras sumar tres derrotas (marcó 2 goles y recibió 11). A pesar de los resultados adversos, los panameños celebraron el histórico primer gol mundialista de su país, obra de Felipe Baloy ante Inglaterra, como una victoria emotiva en medio de la experiencia.

Ahora, ocho años después de aquel estreno, Panamá tendrá una nueva oportunidad en el máximo escenario del balompié. De la mano de Thomas Christiansen y con una generación renovada, la selección istmeña buscará seguir escribiendo su historia en el Mundial de 2026, que se disputará en Norteamérica.