Los 7 Balones de Oro de Pelé, según France Football

Aunque hoy el Balón de Oro es sinónimo de excelencia individual en el fútbol mundial, su historia no siempre incluyó a los mejores del planeta sin distinción de origen. Desde su creación en 1956 por la revista France Football, el galardón estuvo sujeto a una regla que, durante casi cuatro décadas, limitó su alcance: solo los futbolistas con nacionalidad europea podían ser elegidos como ganadores. Esta condición implicaba que, sin importar la magnitud de un rendimiento o la huella dejada en la historia del deporte, jugadores de otras latitudes quedaban fuera de toda posibilidad de alzarse con el trofeo.

Es así como el ícono más grande del fútbol antes de la era de Messi y Cristiano Ronaldo quedó fuera del trofeo individual más prestigioso del deporte. No se trata de otro que de Edson Arantes do Nascimento, Pelé, cuya carrera —inmortalizada por tres Copas del Mundo con Brasil (1958, 1962 y 1970), una hegemonía incuestionable con el Santos FC y un récord goleador colosal— representa para muchos el estándar supremo del juego. Sin embargo, esa grandeza no fue suficiente para figurar entre los ganadores del Balón de Oro durante su época activa, simplemente porque no cumplía con el requisito de ser europeo.

Reconociendo esta limitación histórica, la propia revista francesa emprendió en 2016 un ejercicio editorial retrospectivo en el que revisó los años de entrega del Balón de Oro sin la condición de ser europeo. El propósito, más que rescribir la historia, fue ofrecer una perspectiva más ajustada sobre quiénes habrían sido los mejores futbolistas de cada año si todos hubieran sido elegibles desde el inicio. El resultado coloca a Pelé como el jugador que habría ganado el Balón de Oro en siete ediciones distintas de haber sido considerado elegible: 1958, 1959, 1960, 1961, 1963, 1964 y 1970.

Esta reconstrucción hipotética no representó un cambio oficial del palmarés de France Football, pero sí un gesto significativo para poner en perspectiva la dimensión del legado de Pelé en relación con la historia del fútbol mundial. Bajo ese prisma, O Rei no solo habría sido un ganador ocasional del premio; habría sido un protagonista recurrente, moldeando la narrativa del fútbol de su tiempo con una constancia digna de los más grandes. 

Además, este ejercicio editorial resalta lo que muchos aficionados y analistas han señalado durante años, la regla de elegibilidad, más que una mera formalidad, limitó el reconocimiento formal de talentos extraordinarios de Sudamérica, África y otras regiones. Si bien el criterio fue modificado en 1995 para permitir que cualquier jugador del mundo fuera considerado, se mantuvo la exigencia de jugar en una liga europea para ser candidato al trofeo.

Entre quienes estudian la historia del premio y la evolución del fútbol, este escenario hipotético de siete Balones de Oro para Pelé ha servido también como punto de comparación con figuras más recientes como Lionel Messi, quien ostenta el récord de trofeos oficiales con ocho galardones. Aunque las eras y contextos son distintos, la reflexión es inevitable, sin las barreras geográficas del pasado, el astronómico nivel de juego del brasileño lo habría convertido, probablemente, en el futbolista más laureado del siglo XX.

Más allá de debates estadísticos o comparaciones entre generaciones, lo que queda de este reconocimiento simbólico es una reafirmación de lo que Pelé representa en la historia del deporte; un puente entre el mito y la realidad, un gigante cuyo talento trasciende fronteras, épocas y las limitaciones de un reglamento que, hoy se reconoce, fue demasiado estrecho para abrazar a todos los genios del balón.