Del júbilo de la victoria a la incertidumbre del empate
La selección panameña vivió momentos intensos y variados en sus últimos partidos eliminatorios, tanto en lo anímico como en lo futbolístico. Hubo aciertos claros, pero también cosas por mejorar en el rendimiento del equipo.
Más allá de los altibajos, nadie puede aburrirse viendo a este equipo, porque tiene la habilidad de mantener a todos al borde del asiento. Hace que los seguidores pasen del miedo a perder, a la alegría del triunfo fuera de casa; luego la euforia de ganar seguro en casa y terminar celebrando un empate que se siente como derrota.
Panamá visitó el “temido” estadio Cuscatlán y se trajo un triunfo muy valioso 1-0 sobre El Salvador, mostrando que tiene carácter para enfrentar la presión y una defensa sólida. Ese partido fue una muestra clara de la disciplina defensiva y de saber aprovechar las oportunidades clave, justo las necesarias para anotar y llevarse los tres puntos.
El gol que definió el partido fue producto de un trabajo colectivo bien hecho, premio al esfuerzo y la concentración de todo el equipo, siguiendo al pie de la letra lo que el técnico Thomas Christiansen había planificado. El DT de Panamá logró anticipar bien el planteamiento del “Bolillo” Gómez y anuló cualquier peligro real de los salvadoreños.
La defensa panameña se mantuvo firme ante los intentos de empatar del rival, bien organizada y con buen despliegue físico, sin sufrir mucho salvo un error en la jugada del gol que le anularon bien a El Salvador por falta y/o fuera de lugar. El mediocampo supo controlar los tempos y distribuir el balón con criterio.
Aunque el ataque pudo haber sido más incisivo y dejó pasar un par de claras opciones, la mínima ventaja alcanzó para ganar, generar confianza y mantener al equipo en la pelea directa por el Mundial.
Lo bueno del triunfo fuera fue traer tres puntos valiosos y romper con la mala racha de no ganar en El Salvador. Lo “malo” fue que esto generó en los fanáticos un exceso de confianza, pensando que el partido contra Surinam, cuatro días después, sería pan comido.
Con Surinam llegó un empate con sensaciones mezcladas. Fue un punto valioso, sobre todo porque se logró empatar en el sexto minuto de reposición. En realidad, ganaron un punto y no perdieron tres, como parecía que iba a pasar.
El equipo mostró buen potencial ofensivo y momentos de buen control del balón, pero tuvo fallos en la transición defensiva que Surinam sí supo aprovechar para marcar y casi ganar.
El gol panameño llegó por una presión intensa, por no rendirse nunca y con mucho apoyo del público, además del trabajo colectivo y táctico del técnico. Sin embargo, la reacción después del empate no fue la esperada y se sufrió demasiado en los minutos finales, lo que indica que hay que mejorar la concentración y cerrar mejor los partidos para no dejar puntos en el camino.
En resumen, hay cosas buenas y cosas por mejorar. Estos resultados muestran un equipo que todavía está buscando consolidar su estilo y corregir detalles.
La victoria contra El Salvador demuestra que Panamá puede jugar con ganas y ganar partidos apretados, mientras que el empate con Surinam invita a corregir la defensa y la actitud en los momentos claves. El cuerpo técnico tendrá que seguir trabajando para unir más al grupo, hacer al ataque más creativo y fortalecer la defensa.
Por ahora hay que respirar hondo, contar hasta diez y tener confianza, porque el sueño de ir al Mundial sigue vivo.
*El autor es periodista*