El Salvador supera los 4,1 millones de turistas y desafía los paradigmas del turismo regional
A pocas horas de vuelo desde Ciudad de Panamá, un vecino centroamericano está reescribiendo su historia. El Salvador superó los 4,1 millones de visitantes internacionales en 2025, un récord histórico que lo posiciona como uno de los destinos de mayor crecimiento en la región y que no ha pasado desapercibido en los corredores del turismo latinoamericano.
El dato, confirmado por el Ministerio de Turismo salvadoreño, refleja un crecimiento del 5,1% frente a la tendencia de los últimos tres años. El Banco Central de Reserva de El Salvador reporta además un aumento sostenido en el ingreso de divisas por turismo, consolidando al sector como uno de los pilares emergentes de su economía nacional.
El crecimiento responde a una estrategia multifactorial: mejoras en seguridad, promoción en mercados internacionales, ampliación de conectividad aérea y apuestas de nicho como Surf City, iniciativa que ha proyectado al país en circuitos globales de surf y turismo de experiencias. La participación activa en ferias internacionales también ha contribuido a ampliar su visibilidad.
Para Panamá, hub natural de conectividad aérea en la región y puerta de entrada de millones de pasajeros al año, el auge del turismo salvadoreño representa tanto una referencia como una oportunidad. El flujo de turistas que transita por el Aeropuerto Internacional de Tocumen hacia Centroamérica podría verse beneficiado por una mayor demanda hacia El Salvador, fortaleciendo rutas y generando sinergias entre ambos destinos.
El efecto del turismo dentro de El Salvador también se siente en sectores como hotelería, gastronomía, transporte y comercio local, con un efecto multiplicador que atrae inversión extranjera hacia un mercado que hasta hace poco era visto con cautela.
En una región que compite por captar visitantes internacionales, el caso salvadoreño invita a revisar los supuestos tradicionales sobre qué hace atractivo a un destino y en cuánto tiempo puede transformarse su imagen.