Camilo Cifuentes, el cliente más esperado en los puestos de venta ambulante en Colombia
“Yo afán no tengo”. La frase se repite en cientos de videos grabados en calles de Medellín, Manizales y otras ciudades colombianas. No es un slogan publicitario ni una estrategia de marketing. Es la forma en que Camilo Cifuentes anuncia que algo fuera de lo común está a punto de ocurrir en un pequeño puesto de comida o en una esquina cualquiera.
“Deme 60 comidas”, dice en ocasiones, en lugares donde un vendedor apenas logra vender 20 o 30 en un día completo. La reacción es casi siempre la misma, sorpresa, incredulidad y luego silencio. En cuestión de minutos, la jornada de trabajo de un vendedor ambulante cambia por completo.
Camilo Cifuentes no es un creador de contenido reciente ni un fenómeno pasajero. Su presencia en redes sociales está consolidada y su estilo es reconocible. Compra grandes cantidades de productos a vendedores ambulantes, paga sumas superiores al valor real y, en algunos casos, entrega ayudas económicas adicionales. Su contenido se basa en escenas cotidianas, sin escenografía ni discursos elaborados.
El contexto explica por qué sus videos conectan con millones de personas. En Colombia, la economía informal sigue siendo una realidad estructural. Miles de familias dependen del comercio ambulante para sobrevivir. Cada venta cuenta. Cada jornada es incierta. En ese escenario, la llegada de un cliente como Cifuentes no es solo un evento viral, sino un alivio económico inmediato.
A diferencia de otros influencers, Cifuentes mantiene un perfil bajo. Rara vez muestra su rostro y evita convertir su vida personal en espectáculo. Esa decisión ha reforzado la percepción de autenticidad de su contenido y ha contribuido a su posicionamiento en plataformas como TikTok, Instagram y Facebook.
Sus videos acumulan millones de visualizaciones y generan altos niveles de interacción. Para muchos vendedores ambulantes, su visita se ha convertido en un momento inesperado que puede cambiar el resultado de un día completo de trabajo. Para millones de usuarios, sus videos funcionan como una ventana a la realidad de la economía informal colombiana.
El impacto, sin embargo, no está exento de riesgos. En los últimos meses se han detectado intentos de estafa utilizando su nombre. El propio Cifuentes ha advertido que no solicita dinero ni utiliza canales alternativos para recibir donaciones. Este fenómeno evidencia cómo la popularidad digital puede ser utilizada por terceros con fines fraudulentos.
Más allá del contenido viral, el caso de Camilo Cifuentes revela una tendencia más amplia. Las redes sociales han dejado de ser solo espacios de entretenimiento y se han convertido en escenarios donde la ayuda individual adquiere visibilidad pública. Sus videos no resuelven problemas estructurales, pero muestran con claridad cómo un acto simple puede alterar, aunque sea por minutos, la lógica de la precariedad cotidiana.
En Colombia, Camilo Cifuentes no es solo un influencer. Para muchos vendedores ambulantes, es el cliente que nadie espera y que todos recuerdan.
Referencias
El Colombiano
https://www.elcolombiano.com/tendencias/camilo-cifuentes-influencer-altruista-ayuda-vendedores-ambulantes-manizales-HA27058593
Colombia One
https://colombiaone.com/2026/01/16/colombia-influencer-camilo-cifuentes/